Me encanta la carne de conejo.
Además de su sabor, es cardiosaludable porque es rica en proteínas de alto valor biológico, contiene bajo contenido en grasas, su perfil de ácidos grasos es mayoritariamente insaturado y posee un bajo contenido en colesterol.
Para los deportistas es una carne idónea para incluir en su dieta habitual, porque además, posee un interesante contenido de vitaminas y minerales.
Cuando mi padre no ha tenido mucha suerte y las conejas que ha criado no le han salido fértiles, compramos los conejos en CARNESANA, que es nuestra carnicería de confianza, y porque es lo más parecido a comer conejos de granja casera. Salen muy buenos. En casa tenemos clarísimo que los conejos que se compran en los supermercados no tienen nada que ver con los conejos de granja. El sabor es totalmente diferente. En QUIN, es donde se crían los conejos, si le echáis un vistazo a la página web, podéis ver las fotos de las naves y haceros una idea del ambiente natural en el que se crían y la forma tradicional que tienen de tratarlos.
Esta receta la hice por primera vez hace unos meses, y la verdad es que, desde entonces, ya la he vuelto a hacer unas cinco ó seis veces porque nos encantó.
Además de su sabor, es cardiosaludable porque es rica en proteínas de alto valor biológico, contiene bajo contenido en grasas, su perfil de ácidos grasos es mayoritariamente insaturado y posee un bajo contenido en colesterol.
Para los deportistas es una carne idónea para incluir en su dieta habitual, porque además, posee un interesante contenido de vitaminas y minerales.
Cuando mi padre no ha tenido mucha suerte y las conejas que ha criado no le han salido fértiles, compramos los conejos en CARNESANA, que es nuestra carnicería de confianza, y porque es lo más parecido a comer conejos de granja casera. Salen muy buenos. En casa tenemos clarísimo que los conejos que se compran en los supermercados no tienen nada que ver con los conejos de granja. El sabor es totalmente diferente. En QUIN, es donde se crían los conejos, si le echáis un vistazo a la página web, podéis ver las fotos de las naves y haceros una idea del ambiente natural en el que se crían y la forma tradicional que tienen de tratarlos.
Esta receta la hice por primera vez hace unos meses, y la verdad es que, desde entonces, ya la he vuelto a hacer unas cinco ó seis veces porque nos encantó.
Ingredientes:
- 1 Conejo casero
- 1 Tomate grande maduro
- 1 Cebolla grande
- 1 Zanahoria
- 3 Dientes de ajo
- Taquitos de jamón
- 1 Paquete de champiñones
- 1 Vaso de vino blanco
- 1 Cucharadita de pimentón dulce o picante (al gusto)
- Pimienta y sal
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 Hoja de laurel (que no sale en la foto)
Antes de nada, troceamos el conejo igual que troceamos los pollos cuando vamos a hacerlos en barbacoa.
Ponemos unas 3 cucharadas de aceite en la sartén, salpimentamos el conejo y lo vamos dorando. Cuando veamos que va cogiendo color, le añadimos 1 diente de ajo picadito. Damos unas vueltas y terminamos de dorar el conejo.
Ahora vamos a la olla. Echamos un chorrico de aceite y ponemos a pochar la cebolla bien picadita.
Ahora pelamos la zanahoria (yo siempre utilizo el pelapatatas) y la cortamos en rodajita finas. Los otros dos dientes de ajo también los picamos bien y añadimos las dos cosas a la olla.
Cuando se vaya pochando la cebolla, añadimos el jamón y damos unas vueltas para que vaya soltando todo su sabor.
Mientras dejamos la olla a fuego medio, pelamos el tomate, lo rayamos y lo agregamos. Ponemos también la hoja de laurel rota, que suelta más aroma.
Como ya sabéis, a mí me gusta lavar y pelar los champiñones porque quedan muy limpios y blancos. Los añadimos a la olla.
Incorporamos también el conejo ya dorado anteriormente y escurrido de aceite y damos unas vueltas en la olla para que se mezcle todo bien. Las otras veces que hice esta receta, antes de añadir el conejo a la olla, separé el higado, la asadura y los riñones y los piqué muy bien. Y ya luego los añadí. Quedó con una sabor muy bueno.
Por último, incorporamos un vaso de vino blanco y otro vaso de agua.
Cerramos la olla y dejamos cocer unos 25 ó 30 minutos si es olla normal, y 10 ó 15 minutos si es olla a presión. Así queda al abrir la olla:
Emplatamos y mirar qué aspecto más rico tiene. Para mí es una receta 10.
Otra de las veces que lo hice, lo acompañé con arroz blanco al centro. Delicioso.









